“En 2010, la demanda de energía
eléctrica en España fue de 295 TWh. De ellos, 204 TWh los produjeron las
instalaciones tradicionales que percibieron, a través de las factura eléctrica
que pagan los consumidores, 10.088 millones, incluida la retribución por capacidad,
mientras que las renovables con una producción de 91 TWh cobraron 10.133
millones. Es decir, las renovables, que sólo produjeron el 30%, se quedaron con
el 50% de los ingresos.”
El párrafo anterior fue escrito
en un reciente artículo por el presidente de Unesa, Eduardo Montes, y su filosofía
ha sido manifestada igualmente por otros destacados miembros de la patronal. Desde
luego hay que hilar muy fino para desenmascarar un dato que a todas luces
parece correcto, y no lo es, demostremos su incorrección.
En el actual ordenamiento del
sector eléctrico, hay dos términos principales que se utilizan para definir la
factura de un consumidor, ambos se aplican sobre la energía consumida, el
primero corresponde al precio de la energía eléctrica que tiene fijado cada
consumidor con su comercializador y el segundo corresponde a lo que se denomina
acceso y se conoce como tarifa de acceso, el primero está ligado a un mercado
mayorista de la electricidad y el segundo es el correspondiente a la parte
regulada.
Lo anterior, es fruto de la
estructura que se le ha dado al propio sistema y desde el plano de un mercado
liberalizado es totalmente lógico ya que se adapta, por una parte, a un coste
de la generación de la energía totalmente liberalizado y, por otra parte, a un coste de otros servicios no liberalizados
y que son objeto de una regulación, como son: el transporte, la distribución y la operación del sistema, como más
representativos. En la parte regulada, la tarifa de acceso, se ha incluido desde su creación las primas a las energías renovables y, por lo
tanto, ésta partida se decidió separarla del precio de la energía en el mercado
correspondiente, no pertenece a la generación y, por lo tanto, al igual que el
transporte o la distribución no entran en el precio de la energía eléctrica.
La decisión anterior podrá ser o
no acertada, puede haber argumentos en ambos sentidos, pero lo que es indiscutible
y es totalmente objetivo, es que hoy por hoy, dentro de la tarifa de acceso se
encuentra incluida la partida correspondiente al sobrecoste del régimen especial
y que dicha cantidad, hoy por hoy, nada tiene que ver con el coste en el
mercado de la energía eléctrica.
La manipulación de un dato para
defender un interés particular no deja de ser eso: una manipulación. El sistema
de mercado eléctrico de España es marginalista, que quiere decir que en los
tramos fijados, que son por horas y días, el precio de la energía es único en
el mercado organizado del sistema eléctrico y, por lo tanto, se vende y compra la energía al mismo precio en
esos tramos, dicho de otra forma, no hay diferencia entre el precio de
diferentes tecnologías.
Los consumidores pagaron con su
factura eléctrica lo que pone en la misma, no lo que le interesa a Unesa,
pagaron una tarifa de acceso y pagaron una energía consumida y así es también
para el caso de las tarifas de último recurso.
La contabilidad son las reglas
que siguen los diferentes agentes, en la medida que se contabilice de forma
diferente según el interés de cada cual y no se sigan los mismos principios mal
se pueden entender los unos con los otros, si Unesa tiene interés de que se cambie la contabilidad
eléctrica, que lo proponga, a algunos
hasta nos podría parecer razonable, pero mientras tanto que sea riguroso con lo
que hay, ya que de otra manera volvemos a una “ manipulación de la
ignorancia”
Resumiendo: el sobrecoste de las
energías renovables nada tiene que ver con los precios en el mercado de
generación de las diferentes tecnologías, que es siempre el mismo. Ese sobrecoste
incide sobre la parte regulada y, por lo tanto, incide sobre la tarifa de
acceso y lo que es totalmente cierto es que incrementa su costo total en un
porcentaje que pude ser superior al 40% y aunque matemáticamente el resultado para
el consumidor sea el mismo, conceptualmente no lo es y su utilización en el
sentido que lo hace Unesa es simplemente porque le conviene ahora. Para que se entienda
aún mejor, según la patronal, habría que hablar de lo que pagan los
consumidores por: la nuclear, la hidroeléctrica y/o la térmica, al igual que lo
hace para las solares, sinceramente no creo que les interese y, puede que si, a los consumidores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario