Las posiciones de la patronal
Unesa son partidistas por definición y altamente difícil que pudiera coincidir con
el interés general y/o el de los consumidores aunque solo sea porque el que
facilita todos los ingresos del sector son éstos y la patronal y sus empresas
asociadas, por una vía u otra, lo que buscan es incrementar sus ingresos.
Dado que el mercado está sobre el
papel liberalizado en generación, parece que la única vía posible es la de
subida de tarifas de acceso, el precio correspondiente al de la energía ya se encarga
de fijarlo el mercado, para que no haya ninguna duda y en ese campo la patronal
se siente cómoda, no por cierto los consumidores.
La batalla que se pretende dar,
cara a la opinión pública, es por lo tanto la tarifa de acceso, dentro de las
tarifas de acceso nos encontramos con dos partidas de especial significado para
Unesa, por una parte: el déficit y por otra: las primas a las energías
renovables y dentro de éstas las correspondientes a las solares, con las
eólicas se sienten también cómodos, ambas partidas están relacionadas de una
manera directamente proporcional, es decir, más primas equivale a más déficit.
En este ataque, al unísono de
patronal y miembros de la asociación, y con un mismo lema: no al déficit y no a
las solares destaca el artículo escrito por Eduardo Montés, titulado: HABRÁ UNA BURBUJA TERMOSOLAR SINO ADMITIMOS LA FOTOVOLTAICA. En una primera lectura, la
construcción y los datos vertidos parecen irrefutables y lamentablemente, una
vez más son presentados, como no podría ser de otra forma, en defensa de los
intereses que representa, pero me voy apoyar para demostrar su falta de rigor, en
lo que obvia el articulista: los consumidores, los demandantes de la energía
eléctrica, que no son mencionados ni una sola vez en el citado artículo, todos
los datos aportados por el Sr. Montes, tienen una consecuencia directa sobre el
consumidor y solamente por vía indirecta con las eléctricas, si eso no es
tenido en cuenta, es porque se considera prioritario la posición del ofertante
sobre la posición del demandante, antítesis de un mercado y antítesis de las
directivas emanadas de la UE y, por lo tanto, irracionalidad desde la óptica
del consumidor que ve atacado sus intereses y posición legítimos.
Por otra parte, como también
viene siendo habitual, no se cuestiona la necesidad de cambios estructurales en
el sector que lo hagan dirigirse hacia uno realmente liberalizado o más
racional como es demandado por el presidente de Iberdrola. Los cambios deberían
ser y acorde con las necesidades medio ambientales tanto en generación como en
comercialización y con unas nuevas infraestructuras de apoyo hacia el
consumidor.
Pero la batalla real que se está
dando es la correspondiente a lo que denominamos: el nuevo paradigma, que no es
otra cosa que la supremacía del consumidor y el paso a la figura de productor,
es decir, el nacimiento de la figura del: consumidor/productor, desaparecida o
retrasada la implantación de la fotovoltaica ya no es necesario el autoconsumo
ni el net metering ni cosa que se le
parezca, las tecnologías similares ya no tendrían gancho suficiente para
reclamar el cambio de normativa.
La nueva figura del
consumidor/productor, cambia y dará un vuelco completo a los intereses de las
eléctricas, tendrán que volcarse en satisfacer las necesidades exigentes de sus
clientes, en un escenario similar con lo
sucedido en el mercado de telecomunicaciones y su proceso de liberalización,
nadie puede poner en duda el total predominio del consumidor de
telecomunicaciones y lo que parecía inamovible, la línea fija a los hogares
fue reconvertida en otro servicio de una utilidad incuestionable para el
consumidor, me refiero al servicio de ADSL, ya que de lo contrario su permanencia
como únicamente el servicio fijo la hubiese conducido casi a su desaparición.
Nada se menciona, ya que no
interesa, del informe emitido por la subcomisión de energía del Congreso de los
Diputados, del pasado diciembre y en el que se abordan algunas de las
cuestiones críticas, proponiendo posibles soluciones alternativas a las
actuales, una de ellas fue lo denominado céntimo verde, es decir, que no todo
el sobrecoste de las energías renovables recayese sobre el consumidor
eléctrico.
Nada aportan los datos del Sr. Montes en su artículo, ya que
su contundencia va acompañada de su parcialidad y es así, porque desde el plano
de los consumidores hay muchos otros palillos que tocar y que son
reiteradamente puestos sobre la mesa por diferentes agentes de lo que denominamos
el sector “especial”
Por último, la reestructuración el
sector eléctrico, permitirá la convergencia con las tecnologías solares y hará
posible entrar en el nuevo paradigma, en el que el consumidor dejará de ser el
convidado de piedra que actualmente es para el Sr Montes, la asociación que
preside y las empresas asociadas.
Los consumidores, entre otras
muchas cosas, le podríamos decir al Sr. Montes, hágase mirar la influencia
positiva que está teniendo las instalaciones fotovoltaicas sobre las redes de
distribución y los ahorros, en cuanto a perdidas e inversiones que estás
teniendo dichas instalaciones y que no han sido repercutidos sobre los usuarios
y, por lo tanto, sobre el déficit y, por supuesto, hágase mirar todas las cosas
que reiteradamente han sido dichas, por los agentes del sector no
pertenecientes a Unesa y por la varias comisiones nacionales como la de la
competencia o la de la energía. Resumiendo: hágase mirar su parcialidad.

Los Sres. Montes y Galán y compañia, no sólo no aportan datos contrastados, sólo conjeturas, opiniones y vaticinios -parecen videntes y adivinos más que empresarios- sin embargo el sector de las renovables sí ha hecho los deberes, han pedido a una consultora independiente que les haga un estudio del impacto económico que supone la apuesta por las renovables.
ResponderEliminarSe han hecho varios estudios, sobre renovables en general, del sector eólico y del termosolar, éste último convertido en epicentro de los ataques. Los resultados de estos estudios no pueden ser más clarificadores, las renovables aportan mucho más al PIB de lo que reciben, unas nueve veces más. El estado invierte un euro en renovables y además de generar electricidad, retornan nueve euros al conjunto de la economía española. ¿Alguien se ha parado a pensar cuánto dinero resta al PIB las importaciones de combustibles fósiles?, ¿Quién gana dinero importando gas?, la respuesta es sencilla, el único que gana es el país que lo exporta y los dueños de las eléctricas y las gasistas, pero al conjunto de la economía española no le beneficia, muy al contrario, le perjudica y mucho.