La actual administración, aplicando
sus reformas en el sector eléctrico, había conseguido no ser objeto de los vaivenes
de precios cada tres meses, que le causaban serios disgustos. Su argumentario
mediático es cómodo: cualquier variación que se produzca en los precios es como
consecuencia del mercado ya que lo que a la administración compete nada se
modifica y, por lo tanto, las variaciones son consecuencia del mercado. Si a
esto le añadimos que los precios están indexados al mercado mayorista que
varían 24 veces cada día, la falta de transparencia del sistema de precios
imposibilita que cualquier variación de precio se relacione con lo político.
Desde el plano político se había conseguido
sacar del escenario mediático los precios de la electricidad que tal mala prensa
les causaban, máxime cuando son muy
superiores a la media europea y, además, se pueden producir elevaciones de
precios no controlados.
En eso estábamos, cuando esta
semana en el último consejo de ministros se despachan con el titular siguiente:
El Gobierno baja la factura de la luz un 2,2% para las familias
Por pura lógica, lo que antes no
era posible lo seguirá no siendo, salvo que se haya cambiado algo sustancial, si
el mercado seguirá variando según sus reglas y lo hará con una volatilidad de
24 precios diferentes cada día y, por lo tanto, no es predecible la parte
variable que hace que tampoco, lógicamente, sea predecible la evolución del
precio final de la energía eléctrica y, por lo tanto, seguimos como al
principio, el precio final es una consecuencia del precio del mercado mayorista
que en este caso se verá minorado por un disminución del precio regulado.
En las actuales circunstancias hay
un elemento: el tiempo, la duración durante la cual va a ser válida la rebaja
del precio regulado, cuando actuaban las subastas Cesur esta variable era sobrentendida,
era entre subasta, lógicamente, ahora la variable tiempo es indefinida.
¿Qué es lo que ha pasado para que
se lance un titular tan positivo para el conjunto de los consumidores?
Simplemente, que ya hay bastante
certeza de que durante el ejercicio 2015 hay superávit. Los gastos serán
inferiores a los ingresos previstos y lo anterior se concreta en una partida:
los pagos por capacidad.
La rebaja de precios de la parte regulada fue negada por la actual administración en relación con posibles superávit:
“Cualquier superávit del sistema
eléctrico se aplicaría a reducir el déficit de tarifa acumulado”
Pero, quizás, lo más importante es
que los que han propiciado un nuevo reglamento en el sector, utilizan los métodos
de la etapa anterior a sus cambios y emplean los viejos principios como los venían
utilizando en esa etapa, haciendo abstracción de que ya no hay subastas Cesur
que, por iniciativa suya, el precio de la energía para el pequeño consumidor
tiene toda la volatilidad de un sistema que mueve sus precios cada hora de cada
día. Ajustemos los mensajes propagandísticos a la realidad definida, en este caso, por el
propagandista.

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