Nos enteramos, por los medios, que debido a la denuncia de la plataforma para un Nuevo Modelo
Energético, la fiscalía anticorrupción viene investigando quienes fueron los
responsables de no haber reclamado las cantidades que percibieron de más las
compañías involucradas en esta subvención, es decir fundamentalmente, las cinco
empresas asociadas en Unesa.
Recordemos que los CTC se construyeron
como complemento a la ley 54/97 del sector eléctrico que establecía una nueva regulación
para el sector, en concreto, un mercado competitivo en la actividad de
generación eléctrica. Los CTC fue una forma de una amortización acelerada y
pagada por el propio sistema, independiente de las empresas propietarias de las
centrales eléctricas. A mediados del año 2005 se presentó el denominado: Libro Blanco de la Generación Eléctrica, elaborado de forma participativa y liderada
por el profesor Arriaga y su equipo, en él se encuentra un análisis completo de
la generación y lo que supuso la introducción de los CTC en el sistema.
El consenso del sector estableció,
hace ya mucho tiempo, que hubo un desfase de ingresos a favor de las compañías
eléctricas de más de 3.000 ME de aquella época (1998-2006). El tiempo legal de
reclamación venció en junio de 2010. Lo
nuevo es que la fiscalía anticorrupción investigue el hecho para establecer quienes fueron los responsables de
aquella dejación.
Un Sistema Eléctrico que permitió
una anomalía de tal calibre, regalar más de 3.000 M€, hay que considerarlo como
un sistema desajustado ya que demostró su incapaz de corregir un “enriquecimiento
injusto” denunciado reiteradamente desde muchas instancias incluso
institucionales. Estamos, actualmente, ante un sistema que tardó mucho en ser capaz de regular la desaparición del denominado “déficit
tarifario” para lo cual se ha vuelto a regular mediante la ley 23/2013, sin
ningún tipo consenso y con importantes
incertidumbres tanto en el ámbito judicial por el número de reclamaciones que
se han presentado, como en el de no haber alcanzado el objetivo que se propuso,
objetivo impropio para el desarrollo del sistema.
Como en otros ámbitos de este
país nos encontramos, posiblemente, con dos posibilidades ciertas, promover una
transición de consenso del sector hacia un sistema que se cimiente en las
necesidades ciudadanas, o bien, esperar a nuevos tiempos cercanos para que se
plantee desde la posición de un sistema que se construya bajo la bandera de la
ruptura y en la que se tengan en cuenta hechos como los “enriquecimientos
injustos” bien de los CTC, bien de las generaciones nuclear y/o hidráulica,
bien a través de los diferentes muertos encerrados en los armarios. Los lobbies
se lo deberían replantear ya que también se ha desenterrado aquella vieja canción: la
estaca de lluis llach.

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