Como es sabido, la intensidad de un cortocircuito depende de
varias variables, se clasifican por el tipo de fallo: trifásico, bifásico,
monofásico, a tierra. El cálculo de la magnitud de dichas intensidades para diferentes puntos de la red es más bien
complejo pero imprescindible para dimensionar las redes, sus protecciones y,
por consiguiente, el tiempo máximo permitido por el sistema para la
duración de estos tipos de fallo.
El análisis, calculo y
posterior definición de los elementos que van a poder soportar una situación de
defecto, como es un cortocircuito, es un proceso totalmente técnico y con una única solución, en tanto en cuanto
exista una norma que fija esas condiciones de diseño y calculo, la homogeneidad
de resultados está garantizada, lo que también garantiza un sistema eléctrico con
un comportamiento uniforme y predecible.
Sirva lo anterior para ilustrar que en un Sistema Eléctrico,
la parte técnica está perfectamente regulada, lo que hace que su funcionamiento
se produzca con una gran eficacia, el sistema debe garantizar que el tiempo de
fallo es mínimo, dadas las consecuencias sociales de una falta de suministro y
el sobrecoste técnico que supone una continuidad del fallo.
La parte técnica del sistema eléctrico tiene que convivir con
la económica y, ésta también, como no podía ser de otra manera, se regula y
aquí surgen otro tipo de fallos, que los
podríamos denominar cortocircuitos económicos en el sistema, pero diferentes a
los técnicos ya que no se diseñan mecanismos que hagan transitorios los fallos y permitan lo antes
posible volver al régimen estacionario. El sistema eléctrico en España ha
convertido el régimen transitorio que ha provocado los fallos económicos en el
mismo, en régimen permanente y, como el sistema técnicamente funciona, se
intenta volver a la normalidad sistémica por un camino que no modifica las causas que han producido dichos
fallos, con lo que a medida que van superponiéndose unos fallos con otros, la
intensidad del cortocircuito económico es mayor y hace que el sistema se dirija
hacia el colapso económico, la magnitud
que nos mide el proceso en el que nos encontramos, es decir, la intensidad del cortocircuito
económico, es el precio del KWh., el déficit tarifario está incluido en ese indicador.
La actual administración valoró la intensidad del
cortocircuito económico de la forma siguiente:"Que España sea el país de la Unión Europea cuyo coste para los consumidores domésticos sea el tercero más caro y cuyo coste, en términos de consumidores industriales, sea el quinto más oneroso son además unos factores que limitan la competitividad."
Todas las medidas que desde la administración se han venido
tomando durante este año con el objetivo de eliminar el déficit tarifario, han
tenido como consecuencia, en mayor o menor medida, incrementar la intensidad de
cortocircuito económico, es decir, aumentar el precio del KWh. Es objetivamente
imposible querer convertir el sistema eléctrico en un sistema que trabaje en régimen
transitorio económicamente permanentemente, por lo tanto, más tarde o temprano
el sistema mostrará su discontinuidad e insostenibilidad, con la ley de medidas
fiscales para la sostenibilidad energética el sistema eléctrico tiene una magnífica
oportunidad de mostrar la realidad de una situación económica insostenible, el
incremento de la intensidad de cortocircuito económico podría sobrepasar lo
aguantable por el sistema.
Parece que nuestra tolerancia al cortocircuito parece que tiene los limites muy altos.
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