En los tiempos de crisis profunda
que atravesamos, el no utilizar la innovación como la mejor herramienta para
conseguir los necesarios cambios estructurales que lleven a nuestra economía
por la senda de una mayor productividad, es poner simplemente parches, es el
caso de un sistema eléctrico que no ha sido capaz de cumplir su objetivo de
liberalización en sus dos extremos de generación y comercialización y busca erróneamente
su futuro en la solución del déficit.
Nuestro sector eléctrico se
encuentra, una vez más, en una encrucijada que va a definir su desarrollo
durante los próximos años y, también, en gran parte de nuestra economía, dada
la importancia de este suministro en las cuentas de los consumidores.
La entrada de una nueva administración,
el cambio en la comisión directiva del regulador español, la CNE, así como su
nuevo papel a desempeñar, según la directiva europea y nuestra legislación,
creaba una gran expectativa de avance, máxime ante los grandes retos y
problemas por los que atravesaba el sector, que culminó con la consulta pública
que lanzó la CNE.
El pasado 09/03/2012 se dio a
conocer el informe que ha elaborado la CNE y que no contiene ninguna propuesta
que se pueda calificar como innovadora para el sector, nos adentramos, una vez
más, en otro “galimatías” que posiblemente permitirá sanear financieramente el
sector y para ello se siga incrementando el precio de la energía eléctrica para
los consumidores, independientemente de su posición en relación con los países de
nuestro entorno, es decir volvemos a repetir la jugada, en este juego infernal
que algunos crearon y le llamaron déficit de tarifa.
Que nuestro sistema eléctrico
tenga sobre capacidad, que nuestro sistema eléctrico tenga una de las mayores penetraciones
de energías renovables de Europa, que nuestro sistema eléctrico se base en la
generación de 17 Regiones, debería permitir regular con el objetivo de desarrollar un nuevo paradigma innovador,
basado en el desarrollo de la energía distribuida, en el desarrollo de lo local
y en la supremacía del consumidor, tal como nos propone Europa en el denominado
tercer paquete legislativo.
Nada de lo anterior se explícita
en el Informe de la CNE elaborado a instancias del MINETUR y si pone el relieve
en denotar algunos costes mal regulados y otros que necesitarían un nuevo tratamiento
fuera de las tarifas, pero ningún cambio estructural es propuesto que se pueda debatir o analizar, por el contrario,
los elementos diferenciados del desarrollo del sector son cercenados por vía de
la moratoria temporal que aprueba y que va camino de convertirse en indefinida
o por la reconsideración de la tecnología termosolar, alineándose con la
posición de las “viejas eléctricas”
El resumen de las medidas
propuestas en el Informe de la CNE se representan muy bien, mediante la síntesis
que muestra el Presidente en su voto particular y que pueden contemplarse en el
cuadro siguiente:
Que los datos anteriores representen
la solución innovadora que desde el Regulador del Sistema se nos presente como
la solución óptima, es simplemente inaceptable, la analítica presentada denota,
entre otras cosas, una mala regulación de base, al igual que lo fue el Déficit
Tarifario y cuyos sobrecostes han pesado sobre las espaldas de todos los
consumidores que no cuentan con los medios precisos para que fueran resarcidos
de tal ineptitud.
Hay que recordar que la CNE
llevaba tiempo trabajando en una propuesta regulatoria que mejorase las
carencias y debilidades de nuestra legislación y que se nos dijo que sería el
legado de la anterior Comisión, algo debería aclarar el regulador ante la
opinión pública sobre tal cosa.
Por último, pondré un botón de
muestra de cómo se valora la situación del Sistema Eléctrico, es el relacionado
con nuestro transportista y operador del sistema, la afamada empresa REE, de actualidad
estos días por la consideración que hacen ciertos cargos públicos de los puestos directivos de esta Empresa, y no
es para menos, estamos ante un ente que recibe todos sus ingresos de unas
actividades reguladas, en el entorno de los 1.600 millones de euros y que
obtiene unos beneficios netos que superan los 400 millones de euros y que su
actividad se ve desarrollada por cuanta más líneas de muy alta tensión y
subestaciones inunde la geografía de
España, es más, una compañía que no ha adaptado todavía su estructura a la
realidad regional de nuestro país y cuya transparencia de información, desde esa
estructura regional, es imprescindible para poder analizar y entender nuestro
Sistema Eléctrico y la calidad de nuestro transportista y operador. La
valoración de nuestro regulador de REE, es la indicada en el cuadro superior,
en este punto, hay que recordar que la
CNE lleva tiempo anunciando que trabaja en una nueva regulación en esta área.
Nuestro Sistema Eléctrico y
nuestro País reúnen suficientes fortalezas para que basadas en ellas se cimente
un sistema que supere al de las “viejas eléctricas” para las cuales, la única
solución, como vienen demandando continuamente, es la subida de las tarifas. Es
necesario dar paso a una nueva
generación innovadora de agentes que consigan un Sistema de Excelencia, una utopía alcanzable e ilusionante.

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