Que todos los ciudadanos, empresas, asociaciones, entes
públicos y administraciones nos deberíamos sentir, en mayor o menor medida, corresponsables
con la situación de España, sería simplemente una demostración de madurez como
país, pero siendo lo anterior una posición de avance y positiva con el objetivo
de superar la crisis cuanto antes, el nivel de responsabilidad no sería justo
ni equitativo que se repartiese proporcionalmente, en cada circunstancia,
sector de economía y/o empresa, cada cual tendrá la suya en función de lo que
socialmente se le reclame.
UNESA y sus cinco asociadas
deberían ser consecuentes con lo anterior y presentarse ante los ciudadanos
como empresas corresponsables con la situación actual de crisis por la que
atraviesa la social civil a la que
pertenecen y así hacer que la defensa de sus intereses fuese consecuente con el
entorno en el que desarrolla parte de sus actividades y no persistir en su
posición actual de total desapego a la actual situación, cuando es muy posible
que sea conocida esta crisis, por nuestra historia, como una de las mayores que
tuvo que afrontar este país.
UNESA como mayor representante del
sector eléctrico desde el lado de la oferta, y asociación activa en el
desarrollo de la política energética de España, tiene una cuota de
responsabilidad de las que podríamos calificar de primer nivel por su tamaño
empresarial y que se acrecienta todavía más ante la importancia de sus
suministros y servicios para el conjunto de la sociedad.
UNESA, por lo tanto, es un
protagonista y actor de excepción en el sector eléctrico, en la crisis por la
que atraviesa éste y en la crisis que atraviesa España, tanto desde el punto de
vista económico como social.
Aunque por diversas causas y
desde diferentes foros se ha venido reclamando un debate energético, la realidad
como país es la ausencia de diferencias en políticas energéticas y, en cambio,
aparecen tímidos debates en cuestiones de microeconomía o puntos regulatorios
controvertidos.
Como siempre la excepción
confirma la regla y, en este caso, está siendo la controversia que protagonizan:
Jorge Fabra y UNESA a través de los artículos escritos recientemente:
En la electricidad, los números se imponen (El País 22/01/2012)
En la electricidad, losnúmeros deben imponerse ELPaís29/01/2012)
Sumándome, modestamente al
debate, me interesa resaltar, volviendo al inicio de éste artículo, la actitud totalmente
insolidaria que personalmente considero que protagoniza UNESA con la situación
general de España y en particular su
actual Presidente, por muchas razones que se podrían recordar a UNESA, algunas
de ellas ya lo ha hecho el ex presidente de la CNE, Jorge Fabra, pero seguramente
la más transcendente, es aquella que
fija que el desarrollo de las Empresas Eléctricas va ligado al desarrollo de
éste país y, también, al desarrollo que tienen fuera de nuestras fronteras,
solo hay que ver las cuentas de resultados para valorar la afirmación anterior.
Abanderar la insolidaridad y el
principio: “sálvese el que pueda” no parece ser la mejor forma posible de
convivencia cuando se navega en el mismo barco y se rema en el sentido de que
solo es posible un objetivo: la salvación de todos como país.
Bien es verdad también, que en
caso de naufragio los primeros en ahogarse serán los menos afortunados económicamente,
pero separándonos de pesimismos que a nada conducen, si conviene decir y decirlo en voz muy alta que lo del mismo
barco es voluntario y, posiblemente, el error de muchos está en persistir de que
UNESA navegue junto a la sociedad civil, ya que es muy libre de hacerlo en su
propio barco como hasta hora y que en este caso se trata de un buen yate de
lujo que suelen fondear, eso sí, en nuestras maravillosas islas mediterráneas.
De persistir en su modo de
navegar, los nuevos reguladores deberían actuar con la misma contundencia que en
otros ámbitos y así mostrarán si les parece oportuna ese tipo de navegación y en
ese lugar, la sociedad civil supervisa la navegación expectante y con ganas de
debatir la situación, lo ha demostrado con su participación reciente en la
consulta pública de la CNE, para en un
futuro no lejano actuar en consecuencia. La sociedad civil, que es pragmática, también quiere conseguir, que pasado mañana, no
suban otra vez las tarifas y, una vez más, los números sigan siendo iguales para los
llamados consumidores.
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