Hoy, 8 de febrero de 2016, aparece en la portada de un
periódico económico el titular:
Galicia quiere la luz más barata que el resto de España.
en las páginas interiores
el artículo aparece con el siguiente título:
No hay ninguna duda que en el actual marco legislativo no cabe un
planteamiento como el que se indica en el referido artículo. Pero no es menos
cierto que la región gallega es excedentaria en energía eléctrica en un
porcentaje de alrededor del 40%. del total producido y, también, en su
territorio se encuentran algunas de las industrias más intensivas en energía
eléctrica.
Al igual que Galicia son exportadoras: Andalucía, Aragón, Castilla la
Mancha, Castilla y León, Extremadura y Navarra. En valor absoluto la mayor
exportadora es Castilla y León con más del 60% de la energía generada, le sigue,
Extremadura con más del 75% de energías exportada, debido a su generación
nuclear.
En Galicia se produce el 20% de la energía hidráulica total, así como, el
20% de la energía total producida por el carbón, es asimismo el segundo
producto de energía eólica con más del 15% del total.
Un análisis del sistema eléctrico por regiones, autonomías, da como
resultado una visión no homogénea, como no podía ser de otra forma, del sistema
actual y en la que si caben los planteamientos diferenciadores como los que
exponen en Galicia.
De ser así, son posibles, al menos, dos planteamientos, el primero, vendría
del lado del precio de la energía generada, el segundo, vendría del lado del
precio de las tarifas de peaje reguladas.
Si exporto energía producida en mi región debería tener un mejor precio, o
bien, si exporto energía mis tarifas de peaje deberían tener un mejor precio
que en el caso de las regiones importadoras.
Por otra parte, si no cuestionamos el mercado mayorista ibérico como el
mejor precio de mercado que pueden alcanzar los ofertantes y demandantes, si
cuestionaremos que los intereses regionales no se defienden en dicho mercado, debido
a que únicamente están representados los intereses de los propietarios de los
de las centrales de generación independientemente de su ubicación, lo cual
genera un desequilibrio en contra de los intereses generales de la autonomía,
y, por lo tanto, el planteamiento gallego es perfectamente lógico, aunque esté
fuera del ordenamiento actual.
Cabe otro planteamiento sobre la base del mix de generación existente en
una autonomía, debido a que el precio real de generación puede ser muy inferior
al que se obtiene en el mercado y, por tanto, la mayor plusvalía no repercuta
en la región y sea absorbida por el propietario de la central, con el
consiguiente perjuicio para el desarrollo de la región, situación que
precisamente se da en Galicia y que se intenta corregir por vía del mecanismo
de la interrumpibilidad, actualmente totalmente ficticio.
En las memorias del sistema eléctrico español que publica REE se encuentra
un análisis del mismo por autonomías, en el que puede apreciarse las potencias
instaladas en cada una de ellas, así como, las energías generadas por cada una
de las tecnologías, tanto en el régimen ordinario como en el régimen especial,
esto ha sido así hasta el año 2013, se desconoce la causa del cambio de la
información que facilitaba REE en el año 2014.
Dado el papel que han de jugar las autonomías en la transición energética
será importante implicar al sistema eléctrico en la nueva realidad
descentralizada del Estado español, esta nueva visión ayuda a encontrar nuevas
vías más equilibradas para el desarrollo regional y, por supuesto, una adaptación
del sistema eléctrico a la estructura actual del estado.
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