En el Cuaderno IMP: La eficiencia energética es rentable
de Javier García Breva, en el que
considera a la eficiencia energética la
gran panacea, como se atestigua en el
resumen de su documento al escribir lo siguiente:
“La eficiencia energética reduce
los precios de la energía, las importaciones de hidrocarburos y aumenta la
renta disponible de los hogares. Es un motor de innovación tecnológica para dar
al consumidor el poder de gestionar su demanda. La eficiencia energética es un
pilar de la política energética y de los nuevos modelos de negocio energético
que indican el futuro y las nuevas formas en el uso de la energía que están
transformando el mundo. Lejos de representar un obstáculo, constituye la mejor
oportunidad para la recuperación de la economía”.
Mi visión de la eficiencia está
lejos de coincidir con lo expuesto más arriba y más aún en la situación que
atravesamos por aquí. Por una parte, creo que, en el segmento de edificación
que es dónde Europa dirige gran parte de los esfuerzos a desarrollar, siempre
éstos va acompañados de la producción mediante fuentes renovables y, por
consiguiente, tanto monta la eficiencia como la autoproducción.
Un claro
ejemplo de lo anterior es la apuesta por los edificios de consumo casi nulo o
si se quiere aún más: edificios de energía positiva, como forma de remarcar más
la producción propia y, también, es un ejemplo interesante el documento
elaborado por el Cener sobre la rehabilitación hacia el consumo casi nulo.
Por otra parte, la gestión de la
demanda propiciará acciones de eficiencia energética y no al revés y lo
anterior es muy importante, el consumidor debe gestionar la energía que
consume, pero no solo desde el lado de la eficiencia sino también y más
importante desde el lado de la producción.
Su éxito estará en la medida que
pueda convertirse en un nuevo agente: el consumidor/productor y por muchas
razones productor fundamentalmente de fuentes renovables.
La reducción de precios de la
energía, autentica bandera a desplegar, no viene de ser eficiente, ser
eficiente ahorra, lo que bajará los precios de la energía que se consume actualmente
es la competencia que se crea con la
autoproducción.
El trinomio: gestión, producción
y eficiencia, en el segmento residencial, es el que hará que se desarrolle la
transición energética. España tiene que saber construir una respuesta, sobre la
base de la estrategia europea, para corregir su gran error energético que no es
otro que el nivel de precios que nos aleja de la Europa Real y penaliza las
rentas de las familias. La bandera a desplegar es la de: precios europeos de la
energía en España. Y las herramientas a utilizar el trinomio: gestión, autoproducción
y eficiencia.

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