Se publicó esta semana la Edición
2013, editada por Faes, sobre el sector energético mediante el documento
titulado: Propuestas para una estrategia energética nacional.
Se justifica este segundo documento, después de dos años del anterior, por
haberse producido cambios significativos en el panorama energético, tanto
nacional como exterior.
El primer documento ha sido una
guía para el actual gobierno y de ahí la importancia que pudiera tener las
nuevas consideraciones, ya que sin duda, servirán de ruta para los dos años
restantes de la actual legislatura.
El documento se propone servir como
fuente de ideas para un debate que se considera necesario y propone la
necesidad de consensuar una política energética, necesaria y ausente en el
panorama actual, en este sentido dice: “no ha existido una verdadera estrategia
energética nacional, vinculada a un proyecto amplio de nación que tenga en
cuenta nuestra posición geoestratégica, nuestras potencialidades y las restricciones
que nos enfrentamos.” Como este en un punto de consenso y es propuesto por el
entorno del actual gobierno, al menos, es refrendado por su actual Secretario
de Energía, merece la pena ser considerado.
Los responsables del documento
parece que hacen abstracción de la reforma del sector eléctrico puesta en
marcha el pasado 12 de julio con un nuevo proyecto de ley del sector eléctrico
y una serie de reales decretos y disposiciones en tramitación legislativa y que
ha sido objeto, por el grupo parlamentario socialista, de un recurso ante el
Tribunal Constitucional contra el primer paquete de medidas aprobado en julio
por el Gobierno, dentro de la reforma energética para acabar con el déficit del
sector eléctrico y que considera "retroactiva".
Por lo tanto, lo más crítico y
urgente para nuestro sistema energético, la falta de una estrategia energética
que sirva de guía para las actuaciones políticas no parece que se estén poniendo
los medios necesarios para que así sea, pero es que además, cuando se pretende
huir de posiciones ideológicas se fijan puntos como los siguientes:
- Asegurar el alargamiento de la vida de las actuales centrales nucleares
- Facilitar la selección de emplazamientos para nuevas centrales nucleares
- Facilitar los procesos de licencias de nuevas centrales
- Garantizar un marco jurídico seguro para la construcción y explotación de centrales nucleares
En total contrasentido con la propuesta de:paralizar la construcción de nuevas instalaciones del Régimen Especial mientras persista la actual situación de potencia instalada
El empeño por parte de Faes en
defensa de la energía nuclear, no se justifica ni desde una posición técnica ni
económica y menos en el contexto de la Unión Europea y si desde una posición ideológica
que parece ser que es lo que se pretende superar, según nos indican.
Resumiendo, no parece que el citado
documento pueda servir para construir ese debate y consenso nacional sobre la
energía en nuestro país y si remedia las lagunas mayores de la primera
edición, como son: la estrategia energética, el consenso y asunción de la estrategia energética europea. Un documento anterior, junio 2013 editado por Enerclub, titulado: Regulación y política energética en España. Una reflexión, puede ayudar a entender más la necesidad de una estrategia energética anterior a cualquier cambio regulatorio.

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