España, que por supuesto, ha
asumido la estrategia energética de Europa y, por lo tanto, ha concretado sus
tres objetivos a alcanzar en el año 2020, debería añadir un cuarto objetivo que
si bien, viene siendo una consecuencia de los tres citados anteriormente, su
elevación a la categoría de cuarto objetivo traería consecuencias muy positivas
para el sector energético y del conjunto económico-social del país, hay que
recordar que nuestro nivel de dependencia energético es el más alto de los
principales países de la UE.
El objetivo de dependencia
pasaría a ser la capacidad que se da el
país para desarrollar sus recursos autóctonos, de tal manera que los objetivos
de eficiencia, renovables y medio ambientales estarían enlazados con éste.
El nivel de dependencia
representa la seguridad de suministro del sistema energético y del peso de las
importaciones en la balanza de pago. Es obvio que la explotación de los
recursos energéticos son factores clave en el modelo energético de
cualquier país, máxime en el caso español que importa prácticamente la
totalidad de los recursos fósiles que suponen aproximadamente el 75% de la
energía primaria demandada, siendo a su vez, prácticamente, la totalidad de la
importada. Repartiéndose el 25% restante, fuente primaria autóctona, entre las fuentes renovables y nuclear y a lo
anterior se añade que el petróleo importado, el 46% de la energía primaria, es
utilizado por el sector del transporte.
La cuantificación de este cuarto
objetivo que se propone tiene un extraordinario valor para el sistema
energético en su conjunto. La reducción de un punto porcentual en la
dependencia energética conllevará, entre otros puntos, a una mejora de la
seguridad del suministro energético, reduce la volatilidad de los precios y, en
definitiva, permite la adopción de decisiones de inversión y consumo en un
entorno más seguro, fiable y previsible.
Reducir la factura energética es,
por lo tanto, uno de los principales retos de nuestra economía, especialmente
ante las perspectivas de mantenimiento del precio de los bienes energéticos en
cotas relativamente elevadas. El aumento de la eficiencia y del
autoabastecimiento energético son las principales vías que permitirán avanzar
hacia dicho objetivo. La cuestión radica en cuál es el margen de mejora del
déficit energético, para ilustrar éste punto se presenta de manera gráfica,
para una mejor comprensión tres niveles:
NIVEL 75% (2012)
En el cuadro superior se presenta
la situación correspondiente al año 2011, en ese año el cuarto objetivo fue
del; 76,5%, dependencia energética, cuantificándose las cuatro variables
siguientes: producción propia; importaciones; exportaciones y consumo; medidos
por las fuentes primarias de energía y en las unidades de tep, toneladas
equivalentes de petróleo.
Se proporciona el porcentaje de las importaciones de fuentes fósiles, la totalidad de ellas, respecto al PIB de España y se cuantifica aproximadamente.
La totalidad de la producción propia se consigue mediante dos fuentes limpias de CO2: renovables y nuclear.
Se proporciona el porcentaje de las importaciones de fuentes fósiles, la totalidad de ellas, respecto al PIB de España y se cuantifica aproximadamente.
La totalidad de la producción propia se consigue mediante dos fuentes limpias de CO2: renovables y nuclear.
En el cuadro superior se presenta
la situación correspondiente al año 2020, según las predicciones que se hicieron
en la subcomisión de energía. Para el año 2020 el cuarto objetivo sería del: 70%,
dependencia energética, cuantificándose las cuatro variables siguientes:
producción propia; importaciones; exportaciones y consumo; medidos por las
fuentes primarias de energía y en las unidades de tep, toneladas equivalentes
de petróleo.
No se proporciona el porcentaje de las
importaciones de fuentes fósiles, respecto al PIB de España y tampoco se
cuantifica.La totalidad de la producción
propia se consigue igualmente mediante dos fuentes limpias de CO2: renovables y
nuclear.
NIVEL 60% (2020)
En el cuadro superior se presenta
la situación correspondiente al año 2020, considerando un acercamiento en el
entorno de la media europea. Para el año 2020 el cuarto objetivo sería del: 60%,
dependencia energética, cuantificándose las cuatro variables siguientes:
producción propia; importaciones; exportaciones y consumo; medidos por las
fuentes primarias de energía y en las unidades de tep, toneladas equivalentes
de petróleo.
No se proporciona el porcentaje de las
importaciones de fuentes fósiles, respecto al PIB de España y tampoco se
cuantifica.La totalidad de la producción
propia se consigue mediante dos fuentes limpias de CO2: renovables y nuclear y,
posiblemente, mediante una fuente fósil propia.
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