Es bien conocido, que los cambios que pretende este gobierno
en el campo de los reguladores: CNE, CNC y CMT; mediante la creación del CNMC (Comisión
Nacional de mercados y Competencias) tenían su antecedente en la promesa de
cambiar a algunos de los responsables de dichos organismos que fueron designados
por el anterior gobierno, al citado objetivo se añadió el de recortar gastos.
Para conseguir lo anterior y alguna cosa más, se recurrió a la unificación en
un único regulador de los mencionados y a un nuevo reparto de funciones, con
traspaso de algunas actualmente en los reguladores al MINETUR.
A cualquier seguidor de sector eléctrico no se le escapa que la
medida anterior caminaba en dirección contraria a lo indicado en las directivas
europeas y, en concreto, al denominado: “tercer paquete legislativo” en el que
se impulsaba y reforzaba la independencia de los reguladores, así como la
creación de un regulador supranacional para mejorar la coordinación e
independencia de los reguladores nacionales.
Pretender saltarse a la torera toda la política europea en
este campo y, con un el objetivo de colocar a un afín en la presidencia de los
diferentes reguladores, era a todas luces imposible de sacar adelante en Europa
y, lo que es peor, demuestra un desconocimiento completo de que va la política
regulatoria en Europa.
Si bien, la vicepresidenta de la Comisión Europea Neelie
Kroes ha enviado una dura carta al ministro de Industria, José Manuel Soria, en
la que expresa su “profunda preocupación” por la falta de independencia de la
futura Comisión Nacional de Mercados y Competencia, concretándose en el sector de las telecomunicaciones, la Comisión
conmina al ministro Soria a enmendar los cambios legislativos en varios
aspectos sustantivos, y a presentar propuestas inmediatas, en la reunión que
mantendrán Kroes y el titular de Industria mañana martes en Barcelona, parece
totalmente oportuno extenderlo al sector eléctrico, ya que sus indicaciones son
totalmente válidas para dicho sector, veamos:
·
“La
integración no puede ser una excusa para deshacerse de reguladores
independientes antes del término de su mandato, o para eliminar funciones clave
de supervisión de mercados”,
·
Pone
en duda el proceso de designación de los miembros del nuevo superregulador por
parte de Madrid, e incluso alerta del riesgo de politización de algunas
decisiones
·
En
el fondo, Bruselas ve en la maniobra del Ejecutivo de Rajoy un movimiento que
despierta dudas, puesto que podría suponer un posible trato de favor para las
grandes operadoras.
·
Con
relación a las telecomunicaciones: “su capacidad de ejercer competencias en lo relativo
al registro de operadores, la calidad del servicio, la integridad y seguridad
de redes o la portabilidad, que están directamente relacionadas con las
competencias que deberían ser atribuidas a un regulador independiente de
conformidad con los objetivos políticos, los principios regulatorios y las
obligaciones jurídicas que se derivan del marco regulatorio de la UE”.
·
La
nueva CNMC: “dejará al regulador en España como una de las autoridades con
menos competencias y funciones de la UE”, ampliable, lógicamente, a los otros
dos reguladores fusionados.
Nos encontramos, al parecer, en pleno proceso de cambio de la
regulación existente en el sector eléctrico, se ha anunciado que se dará a
conocer un anteproyecto de ley para el sector eléctrico que modifique la actual
ley 57/94, durante el actual semestre, las aportaciones de la CNE, desde la
independencia, parecen un garante importante ante una nueva ley del sector.
La Vicepresidenta de la Comisión Europea, en su carta
dirigida al Ministro Soria, indica su voluntad de proponer a la Comisión la
apertura de procedimientos de infracción, en caso de no corregirse la ley que
ampara la creación del nuevo organismo, CNMC, al Derecho de la UE.
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