Dentro de los objetivos
estratégicos: Europa 2020, se incluyen los correspondientes a la política
energética, que son conocidos como la “estrategia 20-20-20”, para la
consecución de la misma Bruselas ha considerado necesario fijar las siguientes iniciativas:
·
Infraestructuras
Europeas (garantiza que las redes estratégicas de energía e
instalaciones de almacenamiento se completarán en 2020)
·
Eficiencia
Energética (El 25 de octubre de 2012, la UE adoptó la Directiva
2012/27/EU sobre eficiencia energética)
·
Redes
Inteligentes (despliegue de las
redes eléctricas europeas futuras)
·
Cooperación
Internacional (estrategia global para las relaciones exteriores de la
UE en materia de energía)
Bruselas ha elaborado, también, la denominada: Roadmap 2050 como proyección de
los objetivos 2020. Como es sabido, la estrategia energética 2020 se centra en
tres objetivos: reducción de emisiones de CO2; Energías Renovables y Eficiencia
Energética, la última cuantificación, conocida, de dichos objetivos por la administración es
la que figura en el cuadro superior.
Los objetivos de la Estrategia Europa
2020 en el marco europeo se dividen en ocho apartados:
1. Tasa
de empleo
2. I+D+I
3.
Reducción
de emisiones de CO2
4.
Energías
Renovables
5.
Eficiencia
energética (reducción del consumo de energía primaria)
6. Abandono
escolar
7. Enseñanza
Superior
8. Reducción
de la Población en riesgo de pobreza o exclusión social
Es de resaltar, como se ha
expuesto más arriba, que tres de dichos
objetivos corresponden a la estrategia energética y ambiental, con lo que éstas tienen un peso especifico muy importante. España, como no podía ser de otra
manera, tiene comprometida la estrategia Europa 2020 que en el plano energético y medioambiental
esta cuantificada tal como aparece en el cuadro superior y ya hemos indicado anteriormente.
Dos, al menos, son los puntos que
deberían ser reconsiderados desde la nueva andadura que se empieza con el
relevo en la Secretaria de Energía:
- El primero, el actual parón existente en el desarrollo de los objetivos fijados por Europa y comprometidos por España, motivado por la dedicación en exclusiva al déficit de tarifa eléctrico.
- El segundo, la reconsideración del alcance de los objetivos, al ser los propuestos por Bruselas, 20-20-20, de mínimos y, por lo tanto, cada país miembro los fijará en función de su política energética, que en el caso español está en revisión, como consecuencia de las desviaciones en las previsiones de los planes.
Existen dos planes elaborados por
la administración española por exigencias de las directivas europeas que son:
- PANER 2011-2020 (Plan de acción nacional de energías renovables)
- PAEE 2011-2020 (Plan de ahorro y eficiencia energética)
Los agentes del sistema
energético, tanto los actuales como los nuevos entrantes, necesitan conocer la
política energética, a través de dichos planes actualizados, para poder establecer la de sus
propias empresas, sin ellos es una apuesta a la ruleta rusa todo lo cancerniente al sistema energético español como la consecución de los objetivos mencionados.
Es evidente que los planes
elaborados están vigentes pero no así su desarrollo, ni las
actualizaciones necesarias en las previsiones de consumo y otras que se
establecieron y no preveyeron la evolución económica y financiera que está
teniendo España que invalidan algunas de las variables y proyecciones consideradas.
La comparación de los objetivos españoles con las tres economías más
importantes de Europa: Alemania, Francia e Italia, nos sitúan y nos permiten
referenciar nuestros propios objetivos que, por cierto, no son nada ambiciosos
en lo referente a: Energías Renovables y Ahorro y Eficiencia Energética.
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