En relación con lo anterior, la
Comisión procedió a: Evaluación del programa nacional de reforma y del programa
de estabilidad de ESPAÑA para 2012 y emitió, el pasado 30 de junio, el
documento_
RECOMENDACIÓN
DEL CONSEJO
Relativa
al programa nacional de reforma de 2012 de España y por la que se emite un
Dictamen
del Consejo sobre el programa de estabilidad actualizado de España para
2012-2015
En el citado
documento se hacen una serie de acotaciones a la situación del sector Energético,
que vienen a cuento ante la próxima modificación tarifaria y una nueva
regulación del sector eléctrico, son de destacar los siguientes aspectos:
- El sistema de tarificación de la electricidad en España sigue siendo ineficiente y presenta un nivel de competencia insuficiente
- La suspensión de las ayudas a las energías renovables desalienta la inversión en el sector y hará difícil que España alcance sus objetivos energéticos y climáticos en el marco de la Estrategia Europa 2020. Por otra parte, con una menor proporción de energías renovables, la dependencia de España de la energía importada aumentaría respecto de la tasa actual del 79% (que es ya muy superior a la media de la UE, del 54%).
- La simplificación de los complejos procedimientos de autorización y planificación y la supresión de otros obstáculos al desarrollo de las energías renovables pueden contribuir a reducir el coste de estas energías, cuestión que aún está pendiente para España.
- Aunque una reducción de los costes de la electricidad debería contribuir a disminuir el déficit tarifario, la subida de las tarifas aplicadas a los consumidores puede frenar el consumo interno y reducir la competitividad exterior de las empresas.
- Una competencia insuficiente en el sector energético ha contribuido, al menos en parte, a la constitución del déficit tarifario al favorecer una compensación excesiva de algunas infraestructuras, tales como centrales nucleares y grandes centrales hidroeléctricas, ya amortizadas, o al mantener la concesión de subvenciones ineficientes y perjudiciales para el medio ambiente a las minas de carbón. Estas medidas no se han traducido en menores precios, por lo que obstaculizan el crecimiento económico. España tiene uno de los niveles de interconexión más bajos de la UE. La finalización de las estructuras de interconexión de la electricidad y el gas con Francia y Portugal, actualmente en construcción, contribuiría a intensificar la competencia en el sector energético. El aumento de la capacidad para intercambios transfronterizos de la red eléctrica, especialmente con Francia, permitirá a España aumentar los intercambios con sus países vecinos y equilibrar la oferta de energías renovables, como, por ejemplo, la de energía eólica. En realidad, la baja capacidad de transmisión transfronteriza ha contribuido a un despilfarro de recursos de las empresas que operan en el sector de las energías renovables, que deben acometer grandes inversiones en costosas instalaciones de energía
Ante las indicaciones anteriores
que bien pueden considerarse el inicio de recomendaciones en firme y, por lo
tanto, se convertirían en obligaciones para nuestro Ministro de Energía, son de
resaltar las referentes a la tarificación, al parecer se van a tomar
decisiónes en la dirección contraria a la indicada desde Bruselas.
Por otra parte, la Comisión pone
una pica en Flandes, al poner en su justo punto, las generaciones nuclear e hidráulica,
que han sido defendida su retribución actual al considerar las Compañías
Eléctricas su falta de amortización. La Comisión invalida cualquier duda que
se pudiera tener y, como es sabido, no es tema menor, ya que como indica la
CNE, nos encontraríamos, en el caso de implantar una tasa, que corrigiese el
sobrecoste que vienen pagando los consumidores españoles, a un impacto
económico del siguiente orden:
En España la aplicación de un impuesto
de 15 €/MWh-10 €/MWh sobre una producción anual media estimada de 85.000 GWh
conjunta hidráulica y nuclear, tendría un impacto económico estimado en 1.300
M€ y 850 M€, pero razonablemente, después de la posición de la Comisión
Europea, la CNE debería multiplicar sus estimaciones, al menos, por un factor
2/2,5, lo que elevaría las tasas en el rango inferior a 30 €/MWh-20 €/MWh y en
el rango superior a 37.5 €/MWh-25 €/MWh, lo que arrogaría unos ingresos
estimados en el rango de 3.500 M€ y 2.100 M€. anuales
Dada la magnitud de las cantidades
que se han barajado anteriormente, su no consideración ante nuevos escenarios tarifarios,
son el inicio de una toma de posición más fuerte de la Comisión en defensa de
los intereses generales de nuestro marco económico, que como es obvio recordar
se ve muy influenciado de las decisiones que en materia de energía se adopten.

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