Algo hemos avanzado en normalizar
la situación de Unesa y sus asociadas, por fin, públicamente manifiestan la
situación económica que atraviesa España y, confiesan, que también les está
repercutiendo en su actividad, y, quizás por ello, no solicitan la consabida
subida de tarifas.
Algunas maldades sobre el
artículo titulado: Buscando la luz, escrito por Eduardo Montes, Presidente de
Unesa, en el diario Expansión, se aprecia un menor nivel de “soberbia” a la
hora de exponer los argumentos ya conocidos, quizás sea por la debilidad de haber
aceptado la existencia de una crisis que les afecta. Se predica una defensa a
ultranza de las energías renovables, pero matizando cuales son las que les
conviene y cuáles no, en eso nada ha cambiado, salvo en hacer una exposición
acorde a correctas relaciones entre competidores, cosa que anteriormente se
echaba en falta. Ahora bien, no falta el “recado” a la Administración:
“El sector eléctrico es estratégico y está compuesto por compañías
inversoras y competitivas en el ámbito internacional, que invierten alrededor
de 5.000 millones de euros al año y generan miles de puestos de trabajo. De ahí
la importancia de que se adopten decisiones serias, rigurosas y de futuro que
permitan al sector ser eficiente y competitivo.”
Lo más llamativo, la no mención de dos puntos
que merecen ser indicados, el primero de ellos es el retraso en la reglamentación
del contrato de: Balance Neto que no es mencionado y que desde luego es la
vedete actual del sector, y el segundo, es la desafección de los consumidores
hacia las compañías eléctricas en España, tal como resalta la CNE, en su
informe de recomendaciones sobre: el mercado minorista, la situación es la
siguiente:
………, “se señala la existencia de un grado elevado de descontento y
desconfianza de los consumidores, españoles y europeos, más acusado en el caso
del servicio eléctrico, que revela la clasificación de los servicios según el
Market Scoreboard3, publicado de forma periódica por la Comisión Europea.”
El Tercer Paquete incorpora medidas que pretenden superar esta
situación, garantizando la protección de los derechos de los consumidores en su
relación (contractual y pre-contractual) con las empresas energéticas, y
reforzando las funciones de supervisión de los reguladores en el ámbito
minorista. Por su parte, algunos de los trabajos recientes del CEER4
profundizan en las condiciones para fomentar la participación activa de los
consumidores, tanto a través de medidas regulatorias, como, en su caso,
mediante la potencialidad de aplicaciones que pueden resultar de la
implementación de sistemas de contadores inteligentes.
La posición de absoluta debilidad
hacia los consumidores debería ser tratado prioritariamente por Unesa, ocupan
el penúltimo lugar, sólo después de los servicios hipotecarios. Si como todo
indica vamos a pasar a una segunda fase de liberalización y está en marcha la
potenciación de los derechos de los consumidores, impulsado desde la UE, su
situación es altamente preocupante.
El equilibrio entre ingresos y
costes nadie duda de su necesidad, pero de la satisfacción de los clientes
tampoco. Unesa y sus asociadas deberían reflexionar sobre cuáles son las causas
de tan baja y peligrosa valoración, debería tener encendidas todas las luces
rojas de las empresas.
Manifestar su total apoyo y colaboración a la puesta en
marcha de la modalidad de autoconsumo con balance neto puede ser una buena forma
de ir cambiando hacia una correcta valoración por los consumidores..
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